¿Te sientes libre en tu negocio?


Montamos un negocio para ser libres… y acabamos más atrapados que antes. ¿Te resuena?
Y es que la libertad esta infravalorada y mal entendida. No significa tener que cargar con todo ni tener que hacer más y más.

¿Por qué nos cuesta tanto permitir sentirnos libres de Ser quienes somos realmente? Porque estamos atados a patrones y a creencias: nos hemos creído que no está bien usar esa libertad por el bien de los demás, sino somos egoístas.
Pero entonces, ¿y nosotros que pintamos, cuánto somos importantes? Pues somos lo más importante en nuestra vida, así que tenemos que hacernos valer. Y eso solo lo podemos conseguir nosotros, nadie más lo puede conseguir. Y de ahí depende nuestra felicidad.

Quienes tenemos nuestro negocio, tenemos esa barita mágica para poder usarla a nuestro antojo. Pero la mayoría de personas a las que acompaño siguen con el patrón de trabajar por cuenta ajena (normas, encajar, cumplir,…). La tenemos esa barita mágica, y no la queremos, porque nos da miedo.
¿Y si nos equivocamos? ¿Y si molestamos o incomodamos a otros? Pero es que se trata de vivir y aprender qué nos encaja y nos motiva y qué no. ¡No hay error, hay aprendizaje!

¿Qué pasaría si nos priorizáramos y nos atreviéramos a ser libres de Ser de verdad? Pues que podríamos soltar, crecer, brillar y expandirnos. Que es lo que realmente hemos venido a hacer aquí. Hemos venido a disfrutar, no a sufrir. Igual que el objetivo es vivir de nuestro negocio, no sobrevivir.

Las 3 falsas libertades

Libertad de tiempo. Es falsa si no pones límites y no gestionas tú tu tiempo.
Libertad económica. Es falsa si no cobras el sueldo que necesitas para vivir y solo estás sobreviviendo.
Libertad de decisión. Es falsa si decides desde el miedo y no desde el alma.

El verdadero problema no es el negocio. No es falta solo de estrategia o de organización.
Es falta de permiso interno. No estás sosteniendo un negocio… estás sosteniendo una versión de ti que ya no te representa.

Las 3 jaulas invisibles

La necesidad de control: “Si no lo hago yo, no sale bien”. Y te resistes a delegar.
El miedo a decepcionar: “No puedo parar ahora”. Y continúas aunque ya no quieres hacerlo.
La falsa identidad de “el que puede con todo”: “Mis clientes me necesitan”, y tienes que estar siempre y a cualquier hora.

Qué significa realmente esa libertad de Ser

No es: hacer lo que te da la gana sin estructura ni planificación.
Sí es: tomar decisiones coherentes contigo.
Para diseñar un negocio que te sostenga, no que te exprima y te esclavice.
Permítete cambiar. Tu negocio debería ser una extensión de quién eres hoy, no una cárcel de quién fuiste.